Tras la comparecencia del ministro de Fomento en el congreso esta semana para dar explicaciones sobre los retrasos en los aeropuertos y las medidas que piensa tomar para solucionarlo, una cosa me ha quedado clara: este país ni es serio, ni lleva visos de serlo.
Si lo fuera, o aspirara a serlo, contaría con una sociedad crítica que ahora mismo estaría clamando al cielo y exigiendo la dimisión del “insigne” ministro o en su defecto, con unos medios que estarían ayudando a despertar conciencia de lo que realmente acontece, analizando las medidas tomadas con tanta improvisación y apremio y sobretodo informando de como pueden esas decisiones afectar a la seguridad de los usuarios, aún a riesgo de ser tachados de irresponsables y antipatriotas por don José Blanco. En lugar de ejercer esa responsabilidad, la prensa española se ha limitado a quedarse en la superficialidad de la narración, privándonos del debate profundo de ideas que permite llegar a conclusiones.
En honor a la verdad cabe decir que gracias al trabajo del diario ABC, hemos podido saber que Eurocontrol advertía a Aena sobre el incremento de los retrasos y dejaba al descubierto que el operador había falseado datos sobre el número de controladores operativos (ATCOS), incluyendo en los datos de productividad aportados a todos los controladores con licencia. El mismo director de operaciones del ente reconoce internamente que el margen de maniobra para reducir esos retrasos es escaso y que “terminará por vérseles el plumero”.
¿Ante eso cuál es la actitud del ministro de Fomento? Una persona cabal reconocería su error y, como él mismo asegura que hará, trataría de buscar soluciones con todos los implicados en el sector del transporte aéreo. Pero del dicho, puramente demagógico es este caso, al hecho hay un trecho y en su huída hacia adelante solo se le ocurre decir que los retrasos esta vez no son achacables a la falta de controladores y que las compañías aéreas tienen mucho que ver en ello. ¡No se puede soñar con un mejor gestor: siempre tiene al culpable perfecto para cada situación!
Por si tanto alarde de eficacia no fuera suficiente también anuncia que han puesto en marcha “un plan de choque para aumentar la eficiencia en la gestión del espacio aéreo de cara a la temporada de verano”. Seamos razonables, tantas perlas requieren algo más que la constatación de haber sido lanzadas.
Como sociedad, debiéramos exigir al ministro Blanco que de verdad se siente a hablar con los PROFESIONALES del sector aéreo y se deje de dictar normas sin haber pisado en su vida una torre o centro de control. Si así lo hiciera podríamos estarle agradecidos porque se enteraría de que abrir corredores militares para favorecer el tráfico cuando no se usan, no es ninguna novedad y que es algo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo. También podría saber que aumentar la capacidad en un 15 % de sectores ya de por sí sobrecargados y reducir la distancia de separación de 8 a 5 millas es un verdadero despropósito.
Podría así mismo constatar que instaurar la monoposición (un solo controlador para ejercer dos funciones: la ejecutiva y la de planificación) es un acto de completa irresponsabilidad habida cuenta de las recomendaciones que en materia de seguridad se hicieron al respecto después del *accidente en Überlingen en 2002, en el que dos aviones se cruzaron a la misma altitud. **El controlador, Peter Nielsen, no pudo verlo. Trabajaba en monoposición y aquella noche estaba controlando dos sectores diferentes; hubo problemas con las líneas telefónicas; había técnicos de mantenimiento en la sala interfiriendo su en su labor y mientras intentaba establecer comunicación una y otra vez para coordinar la aproximación de una aeronave se produjo el fatal desenlace. La justicia dictaminó que la responsabilidad era de SkyGuide, empresa operadora del centro de control de Zurich, pero ya era demasiado tarde para Nielsen, quien fue asesinado por un familiar de tres de las víctimas. ¿Qué hubiera pasado en caso de suceder en España? Visto lo que aconteció el 3 de diciembre de 2010 y la poca o nula capacidad crítica de la que adolecemos, me atrevo a decir que también hubiéramos matado al controlador.
Pero si al ministro no le apetece sentarse a hablar con esos señores tan perversos que amenazan, chantajean y asustan a la población con falsedades sobre la merma en la seguridad aérea- Eurocontrol también lo desdice e informa de 47 incidentes clase A, o sea cuasicolisiones y 95 de clase B, que implica seguridad no garantizada frente a 0 accidentes reportados por el operador británico NATS en 2010- siempre le queda tomar ejemplo de sus colegas de la administración americana, quienes después de sufrir varios incidentes con controladores que se quedaban dormidos durante el turno de noche, han procedido a cambiar los horarios para que puedan tener más descanso y a reforzar las 27 torres que estaba siendo operadas en monoposición, previa dimisión del director de la organización que dirige el tráfico aéreo en EEUU. Pero, claro debe ser que con tanta conexión interplanetaria entre las dos administraciones a más de uno se le ha cortocircuitado la neurona.
No estaría nada mal que durante el despegue y el aterrizaje los pasajeros pudieran ver en las pantallas del avión como operan estos profesionales. Quizá así podrían llegar a plantearse lo que sucedería si la controladora de la torre de Almería que trabaja turnos de 9 horas en soledad se indispusiera de repente. Permítanme que les conteste yo: probablemente le abrirían un expediente por tener la osadía de ser humana y encontrarse mal. Y multipliquen eso por otras 16 torres a lo largo y ancho de la piel de toro donde la monoposición ya está instaurada.
Pero ¿qué se puede esperar de un país donde “el criterio” se obtiene gracias a debates plurales en programas de señores que pían huelgas de celo inexistentes, a graciosos monólogos de late night shows y a reportajes documentados y nada sectarios que nos llevan a pensar que estamos “Salvados” y en las mejores manos?
Esperemos que con tanto afán innovador no acabemos todos pasados de revoluciones y lo que es peor, derrapando. Aunque creo que ya hace tiempo estamos en ello.
Lo C. Gutiérrez
** Vídeo: ¿Qué puede ocurrir cuando un controlador aéreo trabaja solo?